Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (Aljaraque)

La planta actual de este edificio data del S. XVIII, sobre los restos de uno anterior, comenzado a construir a mediados del S. XVI, modificándose debido a las caídas de las campanas por una fuerte ventisca, en 1713 y, por el derrumbe del campanario en el terremoto de Lisboa, 1755. La última reconstrucción de importancia se produce después de la Guerra Civil.

La iglesia está compuesta por una sola nave, cubierta con sencilla armadura de madera, y crucero. Al lado del evangelio se adosan dos capillas autónomas. En la cabecera se edificó el camarín de la imagen titular, en 1960, después de ampliar el templo con el crucero, en 1950. Por el lado de la epístola se añadieron la capilla sacramental, sacristía y despacho. Al exterior, destaca la torre, situada en la fachada, levantada en 1757 por Joaquín Herrera según proyecto de Pedro de San Martín. Se compone de fuste liso con dos saeteras, cuerpo de campanas de un vano por cada lado, y capitel piramidal sobre tambor octogonal. El templo había sido instalado adosado a una antigua torre-atalaya sobre el siglo XVI, cuya fábrica, por los avatares del tiempo, acabó por desaparecer en su mayor parte.

La capilla situada a los pies del lado del evangelio, hoy dedicada a Capilla Bautismal, se abre a la nave por arco de medio punto. En el centro se halla la pila bautismal, de mármol blanco, cuya taza descansa sobre un fuste en su mitad superior abalaustrado, y cilíndrico en su parte inferior, sobre basamento propio de una columna. En una hornacina se  venera una imagen de  Jesús Nazareno, con las manos atadas como un cautivo, de tamaño natural y factura algo tosca, posiblemente del siglo XIX. Al lado, un gran cuadro del descendimiento de Jesús de la Cruz de la misma época.

La siguiente capilla es la de  Ánimas, cubierta con bóveda de media naranja sobre pechinas y ancho entablamento. Preside el retablo de Ánimas, pintura al óleo sobre tabla, obra de Joaquín Gómez del Castillo, de 1940. El frontal de altar es de azulejería sevillana de Ramos Rejano, de cuerda seca, en colores verdes, azules, ocres y blancos: representa en el centro una cartela el escudo de la orden carmelitana, y a  los lados las efigies de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz. En la parte inferior, imita las flocaduras de los frontales bordados.

A su lado derecho, en una hornacina, se encuentra la virgen del Rosario. Obra de Antonio Castillo Lastrucci, de 1947, escultura en madera policromada, en la que predomina las formas redondeadas y serenas. En otra hornacina, frontera a la anterior, se encuentra la imagen de Santa Teresita del Niño Jesús, realizada por Joaquín Gómez del Castillo en 1939.

A continuación, se abre a la nave, por arco de medio punto, la capilla del Nazareno, de las mismas características arquitectónicas que la anterior. La escultura de Jesús Nazareno fue realizada por Antonio León Ortega en 1947, quien imprimió en la figura la unción religiosa que le caracteriza, acentuada en este caso, por la circunstancia de la pérdida de su primera esposa. En las pechinas aparecen representados los tetramorfos pintados al óleo sobre lienzo por Ignacio Bermeja  y Juan L. Pacheco en 2004.

El crucero se cubre con bóveda de cañón, decorada por una estrecha enervadura que se cruza en una clave circular. Una línea de imposta recorre los brazos del crucero, y concluye en los pilares centrales, que se decoran con una especie de pinjantes de ladrillo. En el lado del evangelio, se abre la capilla del Calvario. La Virgen Dolorosa, de juvenil hermosura, es obra de José Rivera García, de 1957. El San Juan Evangelista, del mismo autor y fecha, quiere inspirarse en los modelos de Juan de Mesa.

En el testero del lado del evangelio se abre una ventana con arco apuntado, con una vidriera de Santa Mónica. Debajo se encuentra un cuadro de notable calidad artística, que representa a Cristo crucificado y Santa Maria Magdalena, que abraza el pie de la Cruz: óleo sobre lienzo, del siglo XIX. Seguidamente, abre la puerta que da acceso a la sacristía. A ambos lados, sendos marcos vitrina contienen los estandartes de la Fraternidad de San Sebastián y el de la Hermandad de la Virgen de los Remedios, ambos con pinturas en ovalo central y ricos bordados en oro.

La capilla mayor forma el brazo superior del crucero, cubierto con bóveda de medio cañón y decorado con una línea de imposta. Al fondo, por un gran arco de medio punto, se abre el camarín de la titular del templo y patrona de la villa, Nuestra Señora de los Remedios. La imagen es obra de Antonio León Ortega, de 1951 y se venera sobre un templete de plata de 2007, de similar diseño al anterior realizado por el mismo autor de la Virgen en 1957.  La Virgen inclina hacia la izquierda la cabeza, enaltecida con esplendida corona  de plata realizada en Córdoba en 1963. El niño, en movida actitud, parece acercarse a los devotos.

Junto al presbiterio se encuentra la Capilla Eucarística, con un tabernáculo de metal dorado. A ambos lados, dos Ángeles pintados al óleo sobre lienzo por Juan L. Pacheco Cruz en 1999. El mismo autor pintó en tal fecha una Última Cena, que decora la capilla.

En el brazo del crucero del lado de la epístola es venerado el patrón de la villa, San Sebastián. La hornacina construida en alabastro translucido acoge la  escultura que representa al Santo,  en madera policromada, es obra de Antonio León Ortega, realizada en 1944. Sobre la hornacina se abre una ventana, con una vidriera de San Antonio.