Romería de Corrales

En los albores de cada primavera, Corrales se prepara para acudir puntual a la cita festiva que, quizás sea, junto a las fiestas patronales en honor a San Pedro, la mas importante del año.

Los orígenes de esta Romería, según la tradición oral, se remontan a una forma asociativa espontánea, cuyas primeras manifestaciones se sitúan en torno a la década de los años 20, cuando las familias de la localidad organizaban anualmente, en la festividad del primero de mayo, una convivencia campestre en el lugar conocido como "La Casa del Río".

Con posterioridad, en la década de los años setenta, durante el ejercicio de D. Jesús Corrales como párroco titular, y enmarcada dentro de las prácticas religiosas propias de la época, se comienza a celebrar la Romería de San José Obrero coincidente con la misma festividad del día del trabajo y en el lugar mencionado.

Mas tarde, en el mes de Abril de 1.978, se constituye la actual Hermandad, incorporándose al culto, junto con San José Obrero, la imagen de Nuestra Señora Reina del Mundo, Titular de la Parroquia de Corrales. Dicha Imagen, talla del insigne imaginero ayamontino Léon Ortega, acapara la devoción mariana propia de la idiosincrasia andaluza y comienza a salir de Romería junto a San José Obrero.

Desde 1.978, la Hermandad se ha encargado, sin interrupción, de articular el funcionamiento del colectivo, organizar la tradicional Romería y adquirir las insignias y símbolos distintivos que constituyen su patrimonio.

En el transcurso de estos treinta años de caminar romero, ha rescatado y salvaguardado las señas de identidad y valores autóctonos, manteniéndolos vivos en la memoria colectiva, y asumiendo un rol activo en la conservación y la transmisión de estas tradiciones a las nuevas generaciones.

La romería en Honor a Nuestra Señora Reina del Mundo y San José Obrero se celebra el primer fin de semana de mayo, en torno a la festividad de San José Obrero. En los últimos años ha adquirido un importante desarrollo, que se traduce en una incipiente relevancia en el calendario romero de la provincia. Aunque la fiesta conserva su impronta original, algunos han sido los cambios que han condicionado su actual formato, siendo sin duda, el mas significativo, el obligado traslado desde su primitiva ubicación en el añorado paraje conocido como “La casa del Río”, hasta su enclave actual en el recinto romero de “Los Azahares”.

Entre los actos organizados como preludio a nuestra fiesta, cabe destacar el Pregón, la gala de Presentación, el Triduo, la salida procesional de San José Obrero por las calles del pueblo o la multitudinaria ofrenda floral a nuestros Titulares la tarde de vísperas.

Pero, nada es comparable al momento en el que, en la mañana del sábado, tras la misa de romeros, el paso de nuestros Titulares asoma por el pórtico de nuestra Iglesia. Emociones contenidas, voces claras que entonan plegarías, aplausos, vivas espontáneos, salva de cohetes, lluvia de flores, ilusión de hombros jóvenes y hombros curtidos que se abrazan a las andas que portan una devoción antigua, para compartir la esencia de sus creencias, corazones limpios que guardan recuerdos, vivencias, anhelos y promesas. Y a partir de ahí … el camino. Trajes de volantes, Cantes, flores en el pelo, guitarras y tambores, trajes de corto, palmas y copas entre amigos, hasta llegar a esa Ermita en “Los Azahares” , que Corrales construyó para cobijar a Santa María Reina del Mundo y a su Santo Obrero.

Las peñas, reuniones familiares o de amigos, abren sus puertas, haciendo gala de esa hospitalidad tan corralera, siempre dispuestas a compartir su alegría y su rica y variada gastronomía con todo aquel que quiera acercarse.

En el transcurso de los dos días en los que las Imágenes permanecen en el campo, se suceden los actos festivos y religiosos, entre los que destacan por su emotividad la entrada y la salida de la Hermandad en el recinto, el rosario de antorchas en la medianoche del sábado, la misa de Romeros, la ofrenda floral de las peñas, el almuerzo de convivencia y como no, la subasta de flores que alcanza su momento álgido en la Puja por la Vara de Hermano Mayor.

Días, en definitiva, en los que el pueblo es protagonista de una fiesta única y diferente, en los que se muestra tal como es, a través de su singular manera de vivir y sentir la Romería.

Finaliza la fiesta, el domingo por la noche, cuando las Sagradas Imágenes, tras recorrer el camino de vuelta, hacen su entrada en la Parroquia, en una noche adornada de fuegos de artificiales, a los sones de la salve entonada por los romeros y la emoción desbordada de sus costaleros.