¿Que es Agenda 21?

El concepto de Agenda 21 tiene su origen en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible o "Cumbre de la Tierra" celebrada en Río de Janeiro (Brasil, Junio de 1992).La Agenda 21 es un documento que consta de 40 capítulos los cuales estudian la conexión existente entre el medio ambiente, la economía y la sociedad, es un plan de acción global hacia el Desarrollo Sostenible. La conciencia de que la mayor parte de los impactos ambientales tenían su origen en los medios urbanos, y de que su solución sólo era posible mediante modificaciones de los comportamientos individuales de cada uno de los ciudadanos del planeta llevó a la conclusión de que la mejora ambiental, incluso de los problemas globales, sólo podría alcanzarse actuando desde los ámbitos locales, en los que la cercanía de la Administraciones con los ciudadanos y el sentimiento de comunidad facilitaban la consecución de dichas modificaciones de comportamiento. Todo esto se popularizó mediante la frase “pensar globalmente, actuar localmente”.

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Imbuidos de todo ello, 80 municipios europeos se reunieron en la I Conferencia Europea de Ciudades Sostenibles (Aalborg, Dinamarca, 1994), aprobando la denominada Carta de Aalborg (Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad), documento que signan todas las Administraciones locales que se comprometen a desarrollar en su ámbito un proceso de Agenda 21 Local, como primer paso del mismo.

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La Carta de Aalborg incluye una filosofía -de la que derivan unos principios no directamente concretables y, de éstos a su vez, unas acciones ya concretables- y unas bases metodológicas. La filosofía se sustancia en dos componentes básicos: la integración de los principios de sostenibilidad en las políticas locales, y de las necesidades básicas de la población (salud, empleo, vivienda…) con la protección ambiental, mejorando la calidad de vida en lugar de aumentar meramente el nivel de consumo. La adopción de políticas locales sostenibles se plasmaría en que el ritmo de emisión de contaminantes no superase la capacidad de la naturaleza para absorberlos y procesarlos, en no trasladar los problemas ambientales propios a otros lugares o a las generaciones futuras, y en la preservación del capital natural, consumiendo recursos renovables sin superar la capacidad de la naturaleza para reponerlos. De esta filosofía derivarían, como se ha dicho, una serie de principios, como el freno de la contaminación y su prevención en la fuente; el fomento de energías renovables; el mantenimiento de la biodiversidad, la salud pública, y la calidad de aire, agua, suelo y bosques; y la evaluación de las oportunidades de atracción/creación de empleo en términos de sostenibilidad. Estos principios, finalmente, serían plasmados en acciones, algunas de las cuáles son explícitamente recogidas en la Carta de Aalborg, tales como:

  • Estabilización y posterior reducción de la emisión de gases de efecto invernadero;
  • Prioridad de medios de transporte respetuosos con el medio ambiente y de su combinación;
  • Reducción de la movilidad forzada, preservando la multifuncionalidad de las zonas urbanas;
  • Aumento de la eficiencia ambiental, mediante el empleo de arquitectura bioclimática, transportes urbanos ambientalmente respetuosos, etc;
  • Alivio de la presión sobre las reservas de capital natural mediante la creación de otras nuevas (por ejemplo, parques periurbanos para reducir la presión sobre las áreas forestales);
  • Conservación e incremento del capital natural – aguas subterráneas, suelo, hábitats de especies raras– reduciendo su consumo;
  • Creación de empleos que contribuyan a la sostenibilidad de la comunidad local;
  • Aplicando la Evaluación Ambiental Estratégica a todos los planes.

 

La Carta de Aalborg incluyó también unas indicaciones metodológicas a tener en cuenta en el desarrollo de procesos de Agenda 21 Local, como la colaboración de las autoridades locales con todos los sectores de su comunidad en la concepción y aplicación de los Planes de Acción; la educación, en materia de sostenibilidad, de ciudadanía en general, representantes políticos y funcionarios locales; la fundamentación de decisiones y controles ambientales en indicadores; la garantía, para todos los ciudadanos, del acceso a la información; y la difusión de experiencias.

Posteriormente a Aalborg, en la II Conferencia Europea de Ciudades Sostenibles (Lisboa, 1996) se aprueba el denominado Plan de Acción de Lisboa: de la Carta a la acción, cuyo objetivo era convertir los principios de la Carta de Aalborg en procesos reales. El Plan de Acción de Lisboa hacía por ello hincapié en las cuestiones metodológicas, pudiendo resumirse sus contenidos más novedosos en cinco principios fundamentales:

  • Liderazgo de las Administraciones locales en los procesos de Agenda 21, participando activamente en ellos sin dominarlos;
  • Integración de las autoridades locales en asociaciones y redes, con especial atención a los municipios circundantes;
  • Fomento de la participación ciudadana, con objeto de alcanzar el consenso sobre los contenidos del Plan de Acción;
  • Seguimiento de una metodología de:
    1. Acuerdo sobre la filosofía a seguir.
    2. Establecimiento de problemas, causas y efectos.
    3. Determinación y priorización de objetivos.
    4. Diseño de programas para alcanzarlos.
    5. Puesta en práctica y evaluación.
  • Integración de mejora ambiental y desarrollo social con la viabilidad ambiental de la actividad económica.

 

Constatando las diferencias entre los problemas ambientales producidos en los diferentes territorios de Europa, la Campaña de Ciudades Sostenibles celebró, entre 1998 y 1999, cuatro conferencias regionales en Turku (destinada a los países bálticos), Sofía (Europa central y oriental), La Haya (noroeste europeo) y Sevilla (Europa mediterránea).

Después de la III Conferencia Europea de Ciudades Sostenibles (Hannover, 2000), la IV ha tenido lugar, en junio de 2004, en Aalborg, denominándose Aalborg + 10. Su principal fruto han sido los Compromisos de Aalborg, destinados a revitalizar y renovar las Agendas 21 Locales. Los Compromisos insisten en cuestiones ya conocidas, como la necesidad de no exportar los problemas ambientales a otros territorios o generaciones futuras, y reflejan los diez temas de la Conferencia:

  • Preservación de los recursos naturales, reduciendo el consumo de energía primaria a favor de las fuentes renovables, asegurando la calidad del agua y consumiéndola de manera más eficiente, incrementando la biodiversidad y aumentando y mejorando áreas protegidas y espacios verdes, promoviendo la agricultura y explotación forestal sostenibles, mejorando la calidad del aire y, finalmente, garantizando el acceso igualitario a los recursos. Ulteriores documentos de Naciones Unidas han subrayado la necesidad de que estos procesos locales desemboquen en la reducción del consumo de recursos, no tratándose de aminorar el bienestar de la población, sino, simplemente, de no derrocharlos.
  • Consumo responsable, incrementando reutilización y reciclaje.
  • Desarrollo de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que reduzca la necesidad de desplazarse en vehículo motorizado privado y promueva medios de transportes colectivos y sostenibles.
  • Planificación y diseño urbanos, regenerando áreas desfavorecidas, realizando los desarrollos sobre áreas no forestales en lugar de verdes, conservando el patrimonio cultural, y aplicando criterios de arquitectura de calidad.
  • Economía local viable, que apoye el empleo local y el surgimiento de empresas sin dañar el medio ambiente, consiga mercados para los productos locales, y desarrolle un turismo sostenible.
  • Igualdad y justicia social, previniendo y aliviando la pobreza, asegurando el acceso igualitario a los servicios públicos, la educación, el empleo, la información, las actividades culturales y la vivienda de calidad, y fortaleciendo la integración social, la igualdad de género y la seguridad.
  • Gobernabilidad, acerca de la que se recoge el compromiso de incrementar la democracia participativa y cooperar con otras Administraciones locales.
  • Gestión local hacia la sostenibilidad, aplicando el principio de precaución.
  • Acción local para la salud y el bienestar, reduciendo desigualdades.
  • De lo local a lo global, desarrollando programas para mitigar el cambio climático y la emisión de gases de efecto invernadero mediante la intervención en áreas como energía, transporte, agricultura y espacios forestales.

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